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Encuentro Nocturno: El Despertar del Enigma

En una noche vibrante de la ciudad, dos almas desconocidas se encontraron en un bar elegante y seductor. Sus miradas se entrelazaron en un juego de complicidad instantánea, y el destino pareció conspirar para unirlos en un encuentro íntimo y apasionado.

Anabella, una mujer de ojos avellana y labios sensuales, irradiaba una confianza magnética. Gabriel, un hombre de cabello oscuro y mirada penetrante, emanaba un aura de misterio y deseo. Sin conocerse más que por sus nombres, decidieron aventurarse juntos en una noche de placer y exploración.

Después de bailar y reír, la química entre ellos se volvió irresistible. Gabriel invitó a Lucía a su apartamento, donde una atmósfera cargada de anticipación les esperaba. Al llegar, Lucía notó un estuche elegante sobre la mesa. Al abrirlo, descubrió el LELO Enigma, un juguete sexual que despertó su curiosidad y avivó su deseo.

Intrigados por el poder de seducción del Enigma, decidieron usarlo para descubrir nuevas sensaciones y emociones. Anabella acarició suavemente el cuerpo de Gabriel con el juguete, sintiendo cómo la vibración y la rotación del Enigma llevaban el placer a otro nivel. Gabriel no pudo resistirse y devolvió el gesto, explorando cada centímetro de Anabella con el juguete y haciendo que sus gemidos llenaran la habitación.

La combinación del deseo y la tecnología del Enigma los transportó a un mundo de éxtasis compartido. Cada pulsación, cada giro del juguete, se volvió una sinfonía de placer para ambos. Sus cuerpos se fundieron en una danza erótica, mientras el Enigma los llevaba al límite del placer una y otra vez.

La noche se convirtió en un torbellino de sensaciones, donde la pasión se entrelazaba con la novedad del juguete. Anabella y Gabriel se entregaron por completo a esta experiencia única, permitiendo que el Enigma los guiara hacia nuevos horizontes de placer y conexión.

Después de una noche intensa y llena de gratificación, se miraron a los ojos, sonriendo. La experiencia con el LELO Enigma había sido inolvidable, pero sabían que la conexión entre ellos trascendía cualquier juguete. Se prometieron explorar más juntos, aprovechando la excitante combinación de su química y la tecnología innovadora del Enigma para seguir descubriendo nuevos límites en su vida sexual.

El LELO Enigma se convirtió en el símbolo de su encuentro casual y apasionado, en el catalizador que los unió y los llevó a vivir una experiencia erótica que jamás olvidarían. Aquella noche se convirtió en el comienzo de una historia íntima, llena de deseo y descubrimiento, donde el Enigma fue testigo de su pasión desenfrenada y de su camino hacia una conexión más profunda.

Escritora Misteriosa

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LELO ARGENTINA

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Un café y una sonrisa

Siempre sueño con él, no sé quien es, pero se aparece muy campante a mitad de la noche entre mis sueños. Viste de forma muy juvenil; de jean, camisa y zapatillas… pero lo que más me cautiva es su sonrisa. Tiene unos ojos comunes para el resto de los mortales, pero yo siento que me mira y le brillan los ojos. Esa sonrisa… me vuelve loca, me dan ganas de morderle los labios y quedarme así día y noche.

Él viene y entra como si fuera el dueño de lugar, me observa y se sonríe. Es tal el fuego que me provoca que no puedo dejar de imaginarlo desnudo sobre mí, pero para eso, todavía falta mucho en mi sueño, recién empieza. Pareciera que se hace desear, pero yo sé que quiere lo mismo.

Lo miro con vergüenza, pienso que puede leer mis pensamientos, estoy segura que sabe que su boca despierta mi lado más salvaje. Está desayunando. A la distancia puedo oler el aroma de su café, siempre pide lo mismo: un café y dos tostadas. La mesera se acerca a su mesa y parece que le dice algo gracioso, él se ríe y mueve la cabeza diciéndole que no. Se queda pensativo y hace un gesto como señalándome, pero no estoy segura ¿será mi imaginación?

Se quedan hablando un rato más, la mesera se da vuelta hacia mí y se sonríe ¿de qué estarán hablando? ¿Será que descubrieron mi secreto? ¿Será que mi cara deseando a ese extraño se nota?

Terminan de hablar y ella empieza a caminar hacia mi mesa, me empieza a latir rápido el corazón ¡lo sabía, me han descubierto! No tendría que haber mirado tanto. Cuando me doy cuenta, la mesera ya está a mi lado. Se inclina como para poder hablarme por lo bajo, se acerca tanto que puedo notar sus pequeñas pecas y le veo un poco de encaje de su corpiño negro. Ella también es hermosa, pero él… esa sonrisa… ¿Por qué me sigue mirando?

La chica se me acerca al oído y dice “quiero tener tus pezones en mi boca”. Me levanté de un salto de la silla ¿Qué me estaba diciendo esta chica? Él se empieza a reír, se miraron cómplices y entendí todo. Empecé a caminar rápido hacia su mesa, enojada y avergonzada, ¿Cómo podía estar haciéndome esto? Pero también estaba excitada, el sólo pensar en su boca recorriendo mi cuerpo hizo que me excitara aún más.

Llegué a su mesa; él me seguía mirando esperando que le diga algo, sonrió y me desarmé. Sentí que me ponía roja de la vergüenza y la culpa de excitarme con su broma. Su perfume era exquisito, tal cual afrodisiaco, me encendí como nunca, quería ese perfume en mi piel. Respire hondo y trate de hablarle, pero él agarró su taza, terminó su ultimo sorbo de café y se levantó.

¿A dónde vas? – le dije – “A un lugar donde estemos más cómodos”. Dudé, es un extraño, pero que ganas de besarlo, de morderle esa boca, de gritarle que me hiciera suya. Se fue alejando y yo me quedé mirando su taza.

Debajo había un papel, primero pensé que era una servilleta común del bar, pero al mirarla con detenimiento vi que estaba escrito a mano. “Te deseo”. Que simple y que complejo, con dos palabras estaba que ya no daba más, quería saber de él y porqué estaba haciendo ésto.

Agarré mis cosas y salí corriendo. Levante la mirada para ver donde estaba y no lo encontraba ¡mi oportunidad de recorrerlo con mis manos se había ido! Me quedé en la esquina esperando ver si aparecía de vuelta, saqué mi celular y le tomé una foto a la servilleta, quería mandársela a mi mejor amiga como recuerdo de la oportunidad que me había perdido. Estaba por irme cuando frena un auto delante mío y veo bajar la ventana, era él… sonriéndome otra vez. No lo dudé, fui caminando rápido al auto y ahí estaba, con esa mirada con la que sentí que me desnudaba. El auto estaba impregnado de su perfume, respiraba profundamente para no olvidarme de ese aroma que le pertenecía. Anduvimos un rato por la ciudad hasta que me llevó lejos, a un lugar que no había nadie, o al menos eso parecía.

Estacionó el auto y me dijo “quiero sentirte”, me puse roja, nunca habían sido tan directos conmigo, no sabía que decir. Agarró mi mano y me hizo sentirlo, ya estaba listo para penetrarme, pero yo quería algo más sutil, más romántico, le dije que “no” con la cabeza.

Se me acerca al oído y susurró “solo quería hacerte desear”. Me besa… sus labios son suaves y todavía tienen gusto a café, me besa apasionadamente pero lento, como a mí me gusta.

Empieza a recorrer mi cuello y con sus manos acaricia mis piernas, pienso por un momento “¿que estoy haciendo acá?”, pero me gusta tanto que no puedo parar. Uno a uno me desabrocha los botones de mi camisa y me sigue besando, pero esta vez recorre mis pechos, sus manos no dejan de moverse entre mis piernas y mis caderas, sabe lo que hace, me calienta cuando me van haciendo el amor tan despacio. Dulcemente me dice si me gusta, estoy tan excitada que no puedo hablar, solo atino a decirle que sí con la cabeza; me vuelve a preguntar si me gusta y si quiero más. -Sí! Sí!- le grito entre gemidos. Con una de sus manos se desabrocha el pantalón, me sigue besando, recorriéndome y gimiendo también de placer, se aleja, sonríe. Me dan ganas de morderle los labios, de hacerlo mío, ¿Cómo puede encender tanto una sonrisa?

Estaba por subirme arriba de él y veo una mano que se acerca por la ventana y golpea el vidrio.

Me despierto asustada, excitada. Ese maldito golpe me despierta todas las noches y no me deja concluir mis deseos; estoy mojada y transpirada, con mucho calor. Me estiro hasta la mesita de luz y agarro mi juguete, no me iba a quedar con las ganas. Se hicieron las 7 y tenía que levantarme para desayunar e ir trabajar. Mientras me baño tengo leves recuerdos de mi sueño, pero sigo sin saber quién es.

El trabajo es el mismo de siempre, aburrido y rutinario, formularios que llenar, sellos y firmas que poner. Pasan las horas y se acerca mi mejor amiga a mi escritorio y pregunta que me pasa, le digo que está todo bien, que sólo que tenía un poco de sueño, que no había dormido bien. Se va muy contenta, como es ella, la miro de reojo, hoy su minifalda estaba más corta que de costumbre ¿o solo estoy imaginándolo? Que linda que es, me gustaría poder tener algo con ella, pero es mi mejor amiga y no quiero arruinarlo. Veo que vuelve con un café y noto que tiene un botón de la camisa salido, no pude contener mi pensamiento, me la imagine desnuda viniendo hacia mí, se ve que mi cara se transformó porque al llegar me dijo – “tanto te gusta la minifalda?’- me reí y le hice señas por su botón. Se fue riéndose, sabía que había estado en la oficina del jefe hacia 10 min atrás, creo que tienen algo, pero no me lo cuenta, ¿será que tengo que preguntárselo directamente? Agarro mi celular y le escribo un mensaje: -¿Tenes algo con el jefe? – Y me responde con emojis, ¡la atrape! Ahora va a ser difícil concentrarme, no puedo sacar de mi cabeza la imagen de ella en la oficina del jefe gimiendo de placer.

Termino el horario laboral, vuelvo a mi casa, riego las plantas, descuelgo la ropa limpia que lavé ayer. Entre ella, una tanga roja de encaje que no sé para qué la tengo, todavía no la estrené. Me la pruebo y me miro al espejo, hago de modelo un rato semidesnuda con sólo la tanga puesta y me digo “bueno, algún día…”.

Pasan las horas y se hace de noche, ya es hora de dormir. Recuerdo haber soñado algo excitante pero no recuerdo qué, aunque me viene la imagen de mi mejor amiga caminando desnuda hacia mí con el café en mano, sacudo mi cabeza como si eso fuera hacer que las ideas se vayan. Sin darme cuenta me había quedado dormida pensándola, estoy sentada tomando mi café y ahí esta devuelta, entrando como dueño del lugar… esa sonrisa… no se quién sos, ¡pero cuanto me gustas!

Trio-sexual

carla galiano

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El Regalo

Mudarse es siempre caótico y más cuando te separas y pasas de vivir en una enorme casa a un departamento mini en el que no entran ni la mitad de tus cosas, a pesar de eso la primer noche abrí un vino y brindé conmigo misma por haber tomado la decisión de separarme de ese imbécil. Siento que respiro después de meses de ahogo.
El edificio me gusta y está cerca del trabajo asíque eso definitivamente es un punto a favor a pesar del poco espacio.
Al volver al departamento, me encontré una hermosa caja con un moño y una tarjeta, para la chica del 18 «D». Mire para todos lados sin terminar de entender que ese regalo era para mí, pero no había dudas, yo vivía en ese departamento. Al entrar, dejé rápido mis cosas para poder abrirlo a ver si decía de quién era. Fue una enorme sorpresa encontrar dentro una pequeña caja con… no sé bien que es… SONA de LELO… lo abro y descubro que es un succionador. Se me cae la mandíbula. Busco por todos lados esperando encontrar un dato que me diga quién me mandó éste regalo tan particular, pero no hay nada más. Me sale humo de la cabeza pensando quien pudo ser capaz de mandarme algo así pero no tengo ni la más remota idea.
El resto del día trato de no pensar en eso aunque es casi imposible, incluso llame al portero preguntando si vio entrar a alguien con un paquete, pero nada… quien me manda a hacerme la detective a mi?

A la noche, me despierto empapada en sudor después de haber soñado que alguien me succionaba los pezones… así que no le doy tantas vueltas, agarro a SONA, lo enciendo y lo llevo directo a mi clítoris, solo bastaron cinco segundos para que el orgasmo llegue, no lo esperaba tan rápido ni mucho menos tan intenso, grito de placer dejando salir todas las ganas contenidas que tenía y me quedo dormida.


Llego tarde a la oficina, me quedé muy dormida. Por alguna razón meto el SONA en la cartera y salgo volando, al cerrar la puerta del departamento encuentro una nota pegada que dice:

» Que suerte que te gustó mi regalo y que placer escucharte disfrutarlo»

No puedo creerlo, entonces es un vecino? Me escucho? Tiene que ser de éste piso… me muero de vergüenza y de excitación al mismo tiempo. Salgo corriendo como si me estuvieran espiando.
Paso toda la tarde distraída, pensando en el maravilloso juguete nuevo y en la misteriosa persona que me lo obsequió. En el horario de la merienda me siento con Magui mi compañera de trabajo y le cuento absolutamente todo, le muestro la notita que tenía hoy pegada en la puerta, mi conclusión de que tiene que ser un vecino del mismo piso, pero mientras seguía hablando sin parar Magui me frena.

_Pero Sami… vos viste esto?

Da vuelta el papel y se ve un número de celular. Como puede ser que no lo haya visto antes?!?
Rápido lo agendo en el teléfono para ver si en WhatsApp tiene alguna foto pero nada, ni estado, ni nombre, nada.

_Le vas a escribir?

La verdad es que no se que hacer, me muero de la intriga pero al mismo tiempo me da miedo que sea un loco. Magui me convence de escribirle, parece que la novela no me divierte a mi sola.
Vuelvo al trabajo, pero antes le mando un «Hola, quien sos?». Me siento una adolescente. Empiezo a trabajar pero no puedo evitar estar atenta al teléfono, cada notificación que llega me emociona, pero su respuesta tarda un par de horas en llegar:

_Aún no tenemos el placer de conocernos, pero espero que eso se revierta pronto.

A ese mensaje le siguieron varios más, aunque no se quién es, no me dice su nombre, ni dónde vive, pero sé que trabaja para una revista y hablamos un poco de eso hasta que me pregunta si me gustó el regalo, después de unos minutos le digo que sí.

_Lo tenés con vos?

_Si (muero de vergüenza al admitirlo)

_Masturbate, por favor.

Trago saliva, pienso un segundo, agarro el SONA y lo llevo directo a mi entre pierna, justo cuando estoy por prenderlo llega otro mensaje.

_Mostrame.

Este juego me pone a mil, tardo medio segundo en decidirme, activo la cámara, después el SONA…las mejillas se enrojecen y contengo el grito cuando el orgasmo llega, rápido e intenso. Se lo mando antes de arrepentirme y trato de recuperar el aliento. Este juguete es alucinante, no se cómo no tuve algo así antes!

_No te imaginas cómo me pone verte, me vas a matar!

Basta de éste juego, voy directo al grano.

_Te quiero conocer. Me divierte esto, no lo voy a negar… pero estamos grandes no?

La respuesta no llega, me enoja, revoleo el teléfono y el SONA en la cartera, junto mis cosas y me voy. Llego a casa, reviso el teléfono y nada. Me siento una estúpida por caer en éste juego… abro un vino y prendo la tele, me estoy por quedar dormida cuando suena el timbre, salto del sillón del susto, miro la hora en el teléfono y tengo un mensaje de él, que abro mientras grito «Quien es?»
Me quedo congelada delante de la puerta mientras leo:

_Si me querés conocer me tenés que hacer un favor, abrí la puerta con los ojos vendados.

¿Qué? Está loco???? Cómo me va a pedir algo así sin conocerlo… llega otro mensaje.

_En un minuto me voy.

La puta madre, el impulso me lleva a agarrar rápido un pañuelo atarlo al rededor de mi cabeza y taparme los ojos… definitivamente yo estoy más loca. Respiro profundo deseando no arrepentirme y abro la puerta.

_Estas ahí?

Siento sus pasos acercándose y cerrando la puerta, casi está tocandome, me huele el cuello y puedo sentir su perfume exquisito. Se pone detrás mío, toma mis pechos apenas rozandolos, desabrocha parte de la camisa y se toma un buen tiempo para masajearlos, gimo y trato de apoyarme en él pero hace un paso para atrás esquivando mi cuerpo, me saco la venda pero antes de poder girar pone sus manos en mis ojos, me toma del cuerpo por sorpresa y me besa tomándome la boca por completo, arranca la camisa y levanta mi pollera y empieza a masturbarme, sus manos son tan habilidosas que me cuesta mantenerme en pie. De golpe siento una vibración que se apodera de mi clítoris y acabo en segundos, se agacha y comienza a lamer mi sexo frenéticamente haciendo que el orgasmo parezca eterno, finalmente tengo los ojos descubiertos, miro hacia abajo y no puedo creer lo que veo, di por hecho que era un hombre pero es una mujer, una mujer muy sexy y decidida está lamiendo y relamiendo todo mi sexo, antes de que pueda hacer o decir nada, me tira sobre la cama y comienza a meterme un dedo mientras retuerce uno de mis pezones, nunca sentí nada igual, estoy totalmente extasiada, entiendo todo, la poca información que me daba, la venda en los ojos, el increíble regalo… todo…
Estoy a punto de explotar en otro orgasmo cuando frena, lento se desnuda delante mío, un impulso me lleva directo a sus pechos, succiono sus pezones y me sorprende lo rico que me parecen, bajo mi mano recorriendo su cuerpo, no se que hacer ni por dónde empezar…

_Tranquila, seguime a mi.

Se pone sobre una de mis piernas y levanta la otra para que rodee su cintura, nuestros sexos quedan expuestos y con cada movimiento se frotan o se rozan, estoy viendo estrellas literalmente, mete un dedo y yo hago lo mismo en su vagina, aumentamos el ritmo y puedo verla gozar, no aguanto más, trato de retener el orgasmo todo lo posible pero exploto… estoy completamente mojada y realizada. Pero necesito verla acabar, sin saber lo que estoy haciendo bajo hasta su sexo y comienzo a lamer lento su clítoris tímidamente, empiezo a tomar confianza y con mi lengua recorro cada centímetro, por favor que rico es esto, vuelvo al clítoris, me toma de la cabeza, le está gustando, sigo lamiendo más fuerte y apenas meto la punta de mi dedo lubricado en su ano, no se lo esperaba y grita de placer, aumento el ritmo de mi boca y de mi dedo hasta que su orgasmo explota en mi boca.
Definitivamente este fue el mejor sexo de mi vida.

LELO SONA RELATO ERÓTICO

Lucia Martinelli

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El poder de las fantasías

No puedo evitar sentir que pasan los días y con Julián estamos cada vez peor. Nos desencontramos en la cama, el sexo últimamente es realmente olvidable.
Me llega un mensaje, es él que tiene una sorpresa y eso me da un poco de entusiasmo. Cuando llego a casa la encuentro a oscuras, con velas en la mesa y mi comida preferida. No esperaba ésto sinceramente, pero me gusta que haya pensado en mí y en mis gustos.
Vamos a la cama, nos desnudamos, estoy entregada a que, otra vez, nada pase. Me apena pero es así. Comienza a penetrarme, me gusta, pero sólo es eso. Hace meses que no tengo un orgasmo, perdí la cuenta ya… Me sujeta de la cadera y baja hasta las nalgas, y algo distinto sucede, un dedo roza apenas mi ano y veo estrellas. Le pido que repita el movimiento y el calor vuelve a subirme, y parece que a él también porque su miembro está cada vez más duro.

Despacio mete un dedo y la fantasía de la doble penetración me hace estallar en segundos.
Uau, realmente no puedo creerlo. Corro a la mesita de luz, abro el cajón para sacar a Gigi, Julián se ríe porque le digo así en vez de simplemente consolador… no entiende que el nombre también me excita. Vuelvo a la cama y le pido de rodillas «Ahora con ésto».

Mis palabras lo encienden en segundos, me pone en cuatro y me penetra fuerte, comienza a masajear mi culo y la cabeza me va a mil, mete un dedo, dos… grito de placer, las embestidas de su miembro se vuelven más lentas, me pide que respire profundo y mete la punta de Gigi en mi ano. Creo que nunca sentí algo igual, empiezo a moverme para que sepa que necesito más, aumenta el ritmo de ambas penetraciones, estoy a punto de explotar de placer cuando mete a Gigi completamente adentro y una vez mas veo estrellas, retengo el orgasmo para que dure lo más posible, hasta que lo libero y grito de placer. Julián aprovecha mi orgasmo para lubricar aún más y me sorprende sacando a Gigi de un tirón para meter su miembro entero y de un empujón en mi culo, me siento tan llena, pero necesito de mi hermoso consolador en mi vagina, Julián me lee la mente y lo mete lento, ya estoy a punto de irme otra vez y él también, muevo las caderas para recibir su descarga y en cuanto siento su calor, el orgasmo explota entre mis piernas.

HR_190718_LELO_GIGI_2_0071_V3JPG

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En manos de mi jefe (3ra parte)

Mientras recuperamos el aliento quiero volver a mi asiento pero me sujeta fuerte de la cintura. Acomoda un mechón de pelo detrás de la oreja y huele mi cuello.

_Sos tan sabrosa. Ésto te lo llevas.
(Pone el SILA en mis manos) Quiero que cada vez que te masturbes pienses en mi. Ahora es tarde, voy a llevarte a tu casa.

Me acomodo en mi asiento, le digo la dirección y me quedo pensativa. Una cuota de desilusión me pesa fuerte. Quería más, eso pasa. Pero mejor volver a la realidad pronto y rezar para que nada de esto tenga consecuencias. Me despido rápido al llegar, no quiero que se de cuenta de lo que estoy pensando.
Al entrar a casa tiro el bolso en la cama y tomo una ducha, cada momento impensado de esta noche se me presenta en mi cabeza, me excito al instante al recordar su mano en mi entrepierna. Salgo de la ducha, me seco, tengo los pezones totalmente erectos, me siento en la cama y ahí estaba SILA caído de la cartera, esperándome.

No dudo ni un segundo, lo enciendo y lo llevo directo a mi sexo que me pide a gritos que calme el hervor. Que piense en el mientras me masturbo? Acaso después de ésta noche voy a poder pensar en alguien más?
Me tiembla todo tan rápido que no puedo creerlo, faltan segundos para llegar al climax cuando suena el timbre, salto de la cama del susto, desnuda, con las mejillas coloradas y con SILA que aún vibra en mi mano.

_¿Quien es?

Grito Rabiosa.

_Abrime Natalia.

Trago saliva, es él. Tiene que ser un sueño. Agitada abro la puerta, destellan sus ojos al verme, sabe muy bien lo que estaba haciendo. Entra rápido cierra la puerta me toma de la cintura y me besa. Me tira en la cama, lame cada parte de mi cuerpo, lo desnudo, tomo su miembro, finalmente puedo verlo, me relamo, lo meto todo en mi boca hasta escuchar sus gemidos.

_Me vas a matar.

Abre mis piernas y entra sin pausa, cada embestida es un grito de placer, me toma fuerte, muerde mis pezones, me envuelve en sus brazos, no quiero que ésto acabe nunca.

_Esta noche no vamos a dormir.

Lucia Martinelli

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En manos de mi jefe (2da parte)

Cuando abro los ojos un golpe de realidad viene hacia mi, mi jefe acaba de masturbarme y acabo de tener en minutos un orgasmo supremo, ¿cómo se vuelve después de esto?

_Veo qué te gustó…

Saca el vibrador de entre mis muslos y lo lame. Gime de placer y creo que ya estoy lista para un nuevo asalto.
Pero, ¿que estoy pensando? Definitivamente me volví loca.

_Natalia, esto no termina acá. Te llevo a tu casa.

No puedo gesticular palabra, pero claramente necesito más. Mañana seguramente me arrepienta de ésto… lo tomo de la cintura y apreto su erección contra mi, necesitaba sentirlo. Mi acción lo sorprende y eso me gusta. Yo también puedo tomar las riendas.

Bajamos al estacionamiento, está casi vacío. Subimos al auto, medita un segundo la próxima acción, necesito que se apure. Veo un pequeño destello en el bolsillo de su saco, es el SILA, sin pensarlo dos veces lo agarro y lo hago vibrar y ante su mira sorprendida y excitada lo llevo directo a mi sexo.

Veo las estrellas en segundos! Pero ésta vez desabrocha mi camisa y besa mis pechos, estoy completamente extasiada. Sus manos me rodean la cintura y marcan el ritmo, lento, tan lento que duele. Quiero pedirle a gritos que vaya mas rápido que me quema el orgasmo que se acerca.

_La próxima vez vamos a hacerlo mucho más fuerte!

Sus palabras retumban en mis oídos, habrá una próxima vez! Empieza a acelerar el ritmo, subo y bajo sobre su erección que me llena entera, mis mejillas arden igual que el resto de mi cuerpo. Exploto en cualquier segundo y él lo sabe, aumenta sus embestidas hasta que el orgasmo nos llega y juntos gemimos de placer.

Lucia Martinelli

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En manos de mi jefe

Es muy tarde, soy la última en la oficina, me apresuro con el último papeleo para poder irme.

Está todo oscuro, entro a la enorme oficina de mi jefe, acomodo las carpetas por orden de prioridad y me doy cuenta que me olvidé de marcar las hojas importantes, asíque busco en el cajón un resaltador, pero me distraigo rápidamente con un objeto que me llama la atención, es redondo con lo que parece una boquilla, parece de silicona… no tengo idea que es, lo sostengo en la mano mientras trato de averiguarlo cuando escucho una tos que proviene de la puerta de la oficina, salto del susto, es mi jefe que me mira de forma bastante inusual. Pienso que está enojado y cuando estoy a punto de disculparme me interrumpe.

_Se llama Sila

Me cuesta entender a qué se refiere, se acerca despacio, se afloja la corbata, cierra el cajón… el aire se corta con cuchillo.

_Esto que tenés en la mano, se llama Sila.

Me cuesta entender sus palabras teniéndolo tan cerca. Trago saliva con dificultad, la cabeza me va a mil y no puedo pensar. Me mira y me doy cuenta que está estudiandome.

_¿Querés saber para que sirve?

Sus palabras son gruñidos, digo que si con la cabeza. Se acerca a mi cuello, huele mi perfume y agarra de mi mano aquel objeto que para mí sorpresa empieza a vibrar. Se sonríe, y lleva la vibración hasta el interior de mis piernas, por encima de mi ropa interior. Tengo que sostenerme del escritorio cuando llega al clítoris, contengo los gemidos hasta que no aguanto más y los libero, aumenta la intensidad de la vibración y aunque no pueda creerlo estoy a punto de llegar. Me olvido que estoy en un edificio lleno de oficinas, que es mi trabajo y que es mi jefe. Él me mira, se muerde el labio disfrutando de mi placer y con esa imagen me voy por completo.

Lucia Martinelli

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